1.- Para introducir una enumeración.
Ella me hace sentir de dos maneras: emocionado y confuso.
2.- También se puede invertir el orden de la enumeración de la siguiente manera:
Emocionado y confuso: así me hace sentir ella.
3.- Para aportar una conclusión de lo anterior.
La gala culminó con un poema de Lorca: un gran acierto.
4.- Para establecer una consecuencia.
Llovía a mares: me caí.
5.- Para explicar una causa.
Me caí: llovía a mares.
6.- Para separar un ejemplo.
Soy un desastre: no hay vez que no me olvide el paraguas.
7.- Para reproducir una cita o palabras textuales.
Ya lo dice el refrán: «No por mucho madrugar amanece más temprano».
8.- Para encabezar una carta.
Querida milagros:
Hoy te escribo para (…)
9.- Tras nexos de carácter introductorio.
¿Recuerdas todo lo que he estudiado? Pues bien: no me acuerdo de nada.
10.- Debemos evitar escribir los dos puntos tras una preposición.
La fiesta estaba integrada por: argentinos, alemanes y españoles. (Mal)
Véase que, salvo para continuar el encabezamiento de la carta o para las citas, los dos puntos se siguen siempre con minúscula.
Fuente: RAE
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