Los más graves son los tres primeros
1.- Separar el sujeto del predicado (error muy llamativo).
Lucas, estaba en el parque.
2.- Separar el verbo de sus complementos (también muy llamativo).
Mal: Dame, la sopa.
Mal: Pienso mucho, en ti. (Por mucho que esa pausa nos suene bien en nuestra cabeza)
Pero debemos ponerla si hemos alterado el orden lógico de la frase:
Bien: La sopa, me la tomé por la mañana.
3.- Al final de una enumeración.
Mal: Tengo un perro, un gato, y un canario.
Bien: Tengo un perro, un gato y un canario, y no sé cuál me gusta más.
4.- En los circunstanciales detrás del verbo.
Mal: Caminé despacio, al anochecer.
Bien: Al anochecer, caminé despacio. (En los circunstanciales antepuestos al verbo sí puede emplearse)
5.- Si modifican el sentido a la frase (Obviamente)
No, tengo mucho que hacer.
6.- Después de “pero” o en comparaciones.
Mal: Pero, ¿qué has dicho?
Mal: Es tan alto, como su primo.
7.- Es erróneo también omitirla en vocativos.
Bien: Pedro, haz el favor de atender a los señores.
8.- Omitirla en interjecciones.
Mal: Hola ¿cómo estás?
Bien: ¡Ay!, qué bonita eres.
9.- Abusar (es mejor organizar frases más cortas separadas por puntos).
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