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Las propiedades textuales en la técnica narrativa

Para que un texto funcione, el lector necesita:

-Unidad de sentido (Coherencia).

-Que el estilo narrativo se acomode al contexto (Adecuación).

-Percibir que las partes están bien cosidas (Cohesión).

El correcto uso de estas tres propiedades distingue una obra buena de otra que no lo es.

Coherencia

O lo que es igual: todo habla de lo mismo.

“Minificción de Miguel A. Zapata: Finis mundi (o no)

El mecánico del universo se afana en arreglar el motor detenido del cosmos, devolviendo a su órbita habitual los dos planetas que han colisionado tras encallar sus superficies por un despiste en su giro. Pero un error al recolocar los ejes, ha hecho a los planetas invertir la dirección de su movimiento rotatorio. Ahora las consecuencias de los hechos anteceden a sus causas, y todo esto que cuento, en realidad, no ocurrirá ya nunca.”

Pese al absurdo aparente, el texto guarda unidad de sentido. Y por eso agrada, porque al final cada cosa habla de lo mismo: la ruptura del universo.

En este otro párrafo de Cela:

“Llueve sin misericordia alguna, a lo mejor llueve con mucha misericordia, sobre el mundo que queda de la borrada raya del monte para acá, lo que pasa más allá no se sabe y tampoco importa. Orvalla sobre la tierra que suena como la carne creciendo, o una flor creciendo, y por el aire va un ánima en pena pidiendo asilo en cualquier corazón. Tú te acuestas con una mujer y cuando pare un hijo, a lo mejor es una hija que se te escapa dentro de quince años con un leonés vagabundo,…”

Se habla de cosas demasiado dispares y parece que está perdiendo la coherencia, pero Cela lo continúa así:

…, sigue lloviendo sobre el monte como si tal. Estamos en la mitad de todo, el principio es la mitad de todo, y nadie sabe lo que falta para el fin. Dos perros acaban de amarse bajo la lluvia y ahora esperan, mirando uno hacia el este y otro hacia el oeste, a que la sangre del organismo vuelva a su ser.

No permite que la unidad de sentido se le escape y trae de nuevo la lluvia, el acto de copular y la línea del horizonte, para no olvidarse de que todo habla de lo mismo: la descripción de un paraje.

“Sr. Tepán.- Qué, hijo mío, ¿has matado mucho?

Zapo.- ¿Cuándo?

Sr. Tepán.- Pues estos días.

Zapo.- ¿Dónde?

Sr. Tepán.- Pues en esto de la guerra.

Zapo.- No mucho. He matado poco. Casi nada.

Sr. Tepán.- ¿Qué es lo que has matado más, caballos enemigos o soldados?

Zapo.- No, caballos no. No hay caballos.

Sr. Tepán.- ¿Y soldados?

Zapo.- A lo mejor.

Sr. Tepán.- ¿A lo mejor? ¿Es que no estás seguro?

Zapo.- Sí, es que disparo sin mirar. (pausa) De todas formas, disparo muy poco.”

(Fernando Arrabal, Pic-nic)

Cohesión

Partiendo del texto anterior de Cela, la manera en la que este cose las ideas ayuda mucho a encontrarle sentido al párrafo. Como se aprecia también en este texto de García Márquez a propósito de él mismo. Emplea, sobre todo, figuras literarias de repetición:

“Yo siempre he tenido la impresión de que me faltan los últimos cinco centavos. Y ésa es una impresión que sigue siendo real. Es decir, yo siempre pensaba… Y no pensaba: ¡Es que es real! Es que siempre me faltaban los últimos cinco centavos. Si yo quería ir al cine, no podía porque me faltaban los últimos cinco centavos. El cine valía treinta y cinco centavos y yo tenía treinta. Si quería ir a los toros y valía un peso veinte, yo tenía un peso quince. Y siempre sigo teniendo la misma impresión…

Y otra impresión que tuve siempre era que sobraba en todas partes. Siempre me parecía que si me invitaban a una fiesta era por el compromiso de que había un amigo que no iba sin mí, o una persona que sin mí no iba, y entonces, de todas maneras, tenían que invitarme a mí y yo no encontraba nunca qué hacer con las manos. Y ese es el gran problema; el gran problema de todos los tímidos son las manos. Uno no sabe qué hacer con ellas. Entonces todavía tengo esa impresión y por eso siempre trato de no estar sino con amigos. Porque con mis amigos estoy absolutamente seguro de que no sobro. Por eso no voy nunca a cocteles, no voy nunca a inauguraciones, no voy a fiestas multitudinarias: porque siempre tengo la impresión de que sobro.”

-Gabriel García Márquez

Un buen ejemplo de cohesión es la manera en la que Bryce Echenique comienza su obra La vida exagerada de Martín Romaña:.

“Mi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también de mi cuaderno azul. Y la historia además de cómo un día necesité de un cuaderno rojo para continuar la historia del cuaderno azul. Todo, en un sillón Voltaire.

En efecto, el día siete de junio de 1978, entré en crisis, como suele decirse por ahí, aunque positiva, en mi caso, pues logré por fin salir de la melancolía blue blue blue como solía llamarla Octavia, que fue primero Octavia de Cádiz a secas, porque durante largo tiempo la conocí sólo en estado o calidad de aparición, sí, lo cual me impedía, como es lógico, bañarla en ternura con miles de apodos que prácticamente no vendrán al caso en el cuaderno azul, pero que en cambio justificarán plenamente la adquisición del cuaderno rojo. Plenamente, Octavia.

Cabe advertir, también, que el parecido con la realidad de la que han sido tomados los hechos no será a menudo una simple coincidencia, y que lo que intento es llevar a cabo, con modestia aparte, mucha ilusión y justicia distributiva, un esforzado ejercicio de interpretación, entendimiento y cariño multidireccional, del tipo a ver qué ha pasado aquí.

En realidad, de quien hablaré mucho, a pesar de que las apariciones milagrosas de Octavia de Cádiz pueden por momentos inquietar (a mí, desde luego, me inquietaron muchísimo), es de Inés, que fue primero todo lo contrario de Inés a secas, porque nada ni nadie en el mundo me impedía bañarla en ternura con miles de apodos, aunque durante largo tiempo viví con ella en estado o calidad de inminente desaparición, sí. Por lo demás, altero, cambio, mantengo, los nombres de los personajes. Y también los suprimo del todo. Creo que me entiendo, pero puedo agregar que hay un afán inicial de atenerse a las leyes que convienen a la ficción, y pido confianza.

Volviendo ahora a la crisis positiva en que entré, es preciso decir que, de no haber llegado las tres cartas ese mismo 7 de junio de 1978, tal vez hubiese continuado en mi espantosa melancolía, sin Octavia alguna para decir blue blue blue, como quien me explica, a ver si de algo me sirve, y sabe Dios por cuánto tiempo más melancolía y sólo melancolía”.

Tanto la cohesión interna de los párrafos como la cohesión entre los mismos ayudan mucho a la atención del lector y a la sensación de ritmo.

La cohesión de un texto se establece mediante:

• La repetición (de palabras, frases o ideas).

• Sinónimos y deixis (si no queremos caer en repeticiones literales).

• Estructuras circulares de exposición de ideas.

• Palabras del mismo campo semántico.

• Marcadores textuales (nexos).

• La reiteración temática.

Adecuación

La connotación del léxico, la complejidad de las construcciones o el nivel de registro (más o menos culto, llano o coloquial), como resulta obvio, deben acomodarse al:

• Tema y al género (romance, misterio, infantil, humor, drama…).

• Propósito (intensidad, pausa, dinamismo…).

• Tipo de lector.

• Personaje.

Veamos este fragmento de la obra Lolita.

“Podría suponerse que allanadas todas las dificultades y ante una perspectiva de placeres delirantes e ilimitados, me arrellanaría mentalmente suspirando de delicioso alivio. Eh bien, pas du tout! En vez de entibiarme a los rayos de la sonriente Oportunidad, me sentí obsesionado por toda clase de dudas y temores puramente éticos. Por ejemplo: ¿no sorprendería que me hubiera mostrado tan firme para impedir la presencia de Lo en los acontecimientos alegres y tristes de su familia inmediata? Se recordará que no había asistido a nuestro casamiento. Otra cosa: admitiendo que el largo brazo velludo de la Coincidencia se había extendido para eliminar a una mujer inocente, ¿podría no ignorar la Coincidencia lo que había hecho su otro brazo y enviar a Lo un pésame prematuro?”

-Vladimir Nabokov, Lolita.

Nadie habla de esta manera. Sin embargo, el narrador es el adecuado. Humbert se educó en un exclusivo colegio inglés. Además, se especializó en literatura.

En el extremo opuesto tenemos el siguiente fragmento de Mark Twain:

“Si no has leído un libro llamau Las aventuras de Tom Sawyer, no me conocerás, pero no importa. Ese libro lo hizo el señor Mark Twain y casi siempre contaba la verdá. Había algunas cosas en las que exageraba, pero casi siempre dicía la verdá“.

-Mark Twain, Las aventuras de Huckeleberry Finn.

Aunque no todos aciertan:

Tocho. – ¡La bofia! Ya están aquí los veinte iguales. Esto se anima, tío. Una… dos… tres… ¡Puff!, más de diez lecheras que traen… ¡Que somos sólo dos, tíos; dónde vais tantos!

Leandro.- Por un montón de calderilla nos van a poner a caldo de la sarta de tortas que nos van a dar. Y de la trena salimos con cachaba, si salimos…

Tocho. – ¡Ay va! Ahora llegan las ambulancias; la cosa impone.

Leandro. – ¡En qué maldita hora se nos ocurriría…!

Tocho.- No te desanimes, Leandro, no seas así. ¿Estamos abiertos, no? Si está la policía, que esté. Aquí no van a entrar. Tenemos rehenes ¿no?

Leandro.- Sí. Lo siento, guapa, pero nos vais a venir bien pa salir de ésta. Tú y la bocazas de tu abuela.

Tocho.- Y si no podemos salir de aquí, pues nos quedamos y ya está. Hay tabaco… mujeres… ¿hay provisiones pa resistir el asedio, tú?

Ángeles.- Hoy he hecho la compra de la semana…

Tocho.- Pues ya está.

Leandro.- Hay que resistir como sea hasta que se dé la circunstancia propicia… No creo qu entren estando éstas aquí… esperemos a la noche a ver…

-J.L. Alonso de Santos, La estanquera de Vallecas.

Aún se les nota a los personajes un estilo más culto del que su condición social exige.

En resumen, no debemos olvidar la importancia del correcto empleo de estas tres características que la buena escritura exige:

-Unidad de sentido (Coherencia).

-Estilo de escritura adaptado al contexto (Adecuación).

-Partes bien cosidas (Cohesión).

Las obras maestras de la literatura están llenas de ejemplos de cada una de ellas.

Jesús María de Val

Publicado enUncategorized

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