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La acción que expresa el gerundio no puede ser posterior a la del verbo principal.
Mal: “Cruzó la llanura, llegando después al pueblo”.
Bien: “Encontramos el pueblo caminando por la llanura”.
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El gerundio debe funcionar como un complemento circunstancial (de tiempo, modo o condición) del verbo principal.
“Se ganó el favor del público jugando como los ángeles”. (modo)
“Tomando el camino de la derecha, llegarás antes”. (condición)
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No puede estar, por tanto, referido a una persona distinta al sujeto del verbo principal.
Mal: “Encontré a mi hermano jugando en el parque”.
No sabemos quién jugaba.
Para eliminar la ambigüedad: “Encontré a mi hermano, que jugaba en el parque”.
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Al ser un modificador del verbo, el gerundio tampoco podrá nunca funcionar como un adjetivo que califique al sustantivo.
Mal: “Se encontró un magnífico manuscrito conservando las características fundamentales del renacimiento”.
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