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Cómo revisar un texto

La corrección no solo hace que un trabajo bueno no parezca mediocre sino que lo convierte en excelente. Es tedioso y nunca gusta, pero es imprescindible. Y el resultado, muy agradecido.

1.-GUARDA TU MANUSCRITO en un cajón durante unas semanas. En frío se ve más claro.

2.-Antes de nada, asegúrate de que el mensaje es COMPRENSIBLE y llega como quieres.

La ambigüedad en la redacción es uno de los vicios en la escritura que más afectan a la comprensión.

3.-Como también es obvio, la ORTOGRAFÍA y la GRAMÁTICA deben guardar corrección. La puntuación es más importante de lo que parece y no es fácil de emplear. (Conviene instruirnos en el uso de la coma, los dos puntos, los guiones o los puntos suspensivos).

4.-Si un párrafo no te convence, trata de decir lo mismo con MENOS PALABRAS (suele ser eso).

“Era un automóvil rojo, muy alargado y potente, que corría a ras de carretera y cuyo aspecto era magnífico, impresionante y lujoso”

Quitemos lo innecesario:

“Era un automóvil deportivo de alta gama, cuyo aspecto causaba fascinación y deseo”

5.-Elimina para ello palabras o conjunto de palabras que NO APORTAN NADA NUEVO a la idea.

¿Qué suprimirías de aquí?

“La manera en que te has comportado en mi presencia en los últimos tiempos ha hecho que me sienta incómodo y da como resultado que me sienta descontento y decepcionado contigo”

6.- Si sigue sin gustarte, prueba a CAMBIAR EL ORDEN.

“No somos nadie es lo primero que escuché comentar a alguien, mirando las estremecedoras imágenes, del último terremoto de Italia”.

Algo le pasaba al orden de ese párrafo.

“Al mirar las estremecedoras imágenes del terremoto de Italia, escuché comentar a alguien: no somos nadie”.


6.-Trata de encontrar la PALABRA PRECISA evitando los términos de carácter demasiado amplio.

“Paré la trayectoria de la pelota” (Atajé la pelota)

Esto evitará muchos “rodeos” (circunloquios). Y muestra riqueza de vocabulario.

“Era un libro antiguo, de época medieval, de los que tienen hojas de pergamino y tapas de cuero”. (Era un códice medieval)

Ojo: eso no significa que tengamos que emplear cultismos que nadie más conoce. Podemos quedar como “redichos” y no siempre los usamos bien. En el término medio está la virtud. También lo está en saber adecuarse al lector y a la intención comunicativa.

Hay verbos que forman mejor pareja con el sustantivo que queremos escribir. Se llaman verbos de objetivo específico.

“dio* un golpe a la mesa” (asestó)
“realizó* un plan” (trazó)

7.-El SUSTANTIVO es el rey de la escritura, ante la duda lo escogeremos sobre el adjetivo.

“La bondad de los hombres…” es mejor que “Los hombres buenos…”

Y el adjetivo sobre el verbo:

“La mirada rota por la locura”, mejor que “La mirada que la locura rompió”

8.-Las oraciones complejas, si son DEMASIADO LARGAS, suponen un riesgo para la comprensión.

“El general Balza se negó a que se le informase a los padres de los conscriptos de que sus hijos se tenían que presentar en el cuartel donde, de no ser así, no sería fácil que pudiesen seguir con sus licencias”.

Aunque pueden ser bonitas si están bien construidas:

“ El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo” Cien años de soledad de Gabriel García Marquez.

9.-MALDITOS ADVERBIOS

La norma sería suprimirlos si solo intensifican sin aportar nada nuevo. Empleando palabras más precisas no son necesarios. Tampoco si el mensaje ya es suficientemente intenso.

“Ella estaba realmente* cansada por la excursión del viaje” (La extenuación del viaje…)

Estos adverbios se denominan “valorativos” (suelen acabar en –mente). La misma norma es aplicable para los adjetivos valorativos:

“Fue a estrellarse debido a la altísima* velocidad y el penoso* estado de la carretera”

* No son necesarios. A otros ojos podrían delatarte como un escritor no experimentado.

10.-Esto es muy personal, juzgad vosotros. También suprimiría frases que pretenden conducir de modo directo un sentimiento al lector. Solo muestran la inseguridad del autor en un afán de intensificar la situación narrativa.

“Lucas sintió una punzada en el estómago que le recorrió hasta la nuca cuando…”

Si lo que viene después del “cuando…” es suficientemente intenso no hace falta lo anterior. En caso contrario, habrá que conformarse con esa punzada en el estómago que lo recorrió hasta la nuca.

11.-Personal también es el EVITAR PERÍFRASIS y locuciones verbales.

“Pude saber que iba a aceptar el trato”, mejor decir: “Supe que aceptaría el trato”

EN RESUMEN: Nunca un autor pecó de menos; pero siempre pecamos de más.

Ante la duda es mejor quitar. Es preferible dejar fuera frases de calidad, que dentro partes mediocres. Eso sí, duele quitar.

Los maestros como Stephen King reducen la extensión original en un 15%-20%, por norma.

Jesús María de Val

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