Saltar al contenido

El Circo del Ojo

Jesús María de Val

Más que un circo, el Circo del Ojo es un lugar fantasmagórico de pasillos estrechos, salas delirantes y puertas equívocas que conducen a los peores rincones de uno mismo. Lo de Ojo sí es cierto. Hay un ojo, arquitecto del circo, y aunque no se lo ve está presente en la construcción. Conoce por tanto a los invitados, sus actos y los cadáveres que guardan en el armario. Y ahí están estos, en esa delirante atmósfera, aguardando a ganar su premio y presenciar la obra. Lo que no saben es que cada uno de ellos será el protagonista de su propia función y para obtener la recompensa que el anfitrión ofrece serán sometidos a las pruebas más delirantes. Dicen que el universo devuelve lo que se le da; no es cierto. No nos engañemos, al mentiroso, al codicioso, al manipulador, al que apuñala por la espalda, les va bastante mejor. Y por eso nació el Circo: para arreglar la falta de justicia con la que el universo ordena las cosas.

Es una original obra, ganadora del premio La Equilibrista 2020, escrita en un estilo único. Un diálogo continuo entre veinte personajes, sin guiones ni acotaciones. Y pese a la falta de descripciones se crea una trama ágil, una atmósfera asfixiante y una manera delirante de dar justicia a los personajes que no ofrece respiro.

Referencias en prensa escrita: La Tribuna del País Vasco, Diario Siglo XXI, El Digital de Asturias, La Nueva Europa, ABC Noticias, Revista Rambla, Qué!, Radio Cadena, El Periódico de Aquí.

Referencias en bolgs: Blog Re-interpretaciones.

Fragmentos de la novela El Circo del Ojo

Enigmas hay. Con eso me vale. Y misterios para los que yo aún ni siquiera tengo explicación. Hay misterios para los que no todos están dotados. Coincido, caballero del sombrero hongo. No me ha entendido. Puede que no, pero el ojo tiene la mirada aguda y el filo de su infinito entendimiento ya le aguarda dentro. No es cierto, ese ojo suyo solo es una figuración… Con la avidez de un niño hambriento. ¿Hay juegos de ilusionismo? El circo alterará los cimientos de lo imaginado y transformará su visión hasta arrancarles los ojos de las cuencas. Es una forma de hablar, ¿verdad? Ya lo dijo el poeta, caballero de la levita, la verdad es, de las mentiras, la única que daña la vista cuando ya no se la mira. (El Circo del Ojo)

Cuando salga ya no será la misma. Tampoco exagere. Me quedo corto, señora. ¿En qué consiste la función? Sin miedo a la presunción, se me conceda al menos la de inocencia o quiera que no por algún que otro accidente, diré que se hallan en el umbral de la más alta experiencia… ¿Qué accidentes? Poca cosa, alguna pequeña imprudencia de su vida pasada. Nada de importancia, mientras no sea usted la accidentada, naturalmente. Siendo así. Así es, señorita, pues se hallan ante la maravilla jamás presenciada por la humanidad. Dicen que el ojo fue parte y todo, principio y final, alfa y omega de los arcanos rituales olmecas. Que ya presenció la caída de Constantinopla y estaba presente cuando las hordas bárbaras cayeron sobre Roma. (El Circo del ojo)

Obtengan su boleto, el ojo les asignará un color, cada color una función. Así es el ojo, cada función una vivencia que no dejará que su vida vuelva a ser la que era. ¿En qué sentido? En el sentido que apunta el destino, sigan por favor la flecha y giren luego a la derecha. ¿Por aquí? Por la otra derecha. A ver que los cuente… Aún me quedan ocho billetes. Pero vendrá usted pronto. En cuanto venda estos ocho. Dejen en la percha la gabardina y, si son tan amables, aguarden tras la cortina.” (El Circo del Ojo)

“¿Qué le hace pensar que entraré? Oh, lo hará. El ojo ya le ha puesto la pupila encima. Tendrá usted que convencerme mejor. Ya veo, es un escéptico. Un hombre de ciencia. El circo le hará dudar de lo real y abrazar la inexistencia. ¿Cómo puede abrazarse la inexistencia? Eso es un absurdo. De muchas maneras, caballero. De muchas maneras. Y el ojo las ofrece todas. Comenzando a dudar de la misma existencia. Otra incongruencia. La ciencia no acepta eso. Incluso la protociencia. Ya lo dijo Descartes… ¿Tan seguro está de su propia existencia? También lo dijo Calderón… No irá a comparar. Por supuesto que no. ¿Qué más hay? Apenas se muestra una puerta. Dentro, mi querido amigo de la melena, confluye un mundo que está sin estar en este.” (El Circo del Ojo)

Muy raramente dirijo dos veces la misma función. Si se parece a la última, verán la esfera del orbe lunar al otro extremo del hilo de plata, que les hará orbitar en un mar de calma. Yo tengo vértigo a las alturas. Vértigo, dice. Sí. A las alturas. Obvio. Verán a la niña de la dulce sonrisa, que hace que toda la vida pase por delante de sus ojos. No sé si eso me llama. Verán al necrófago, que se alimenta de cadáveres muertos. Eso ya es otra cosa, pero no deja de ser una redundancia. Sí, este no tiene vértigo a las alturas. Y verán al sepulturero. ¿Qué hace? Sepulta. Pero como le digo, cada vez es distinto. No creo que haya niña, ni luna, ni necrófago ni sepulturero. (El Circo del Ojo)

Pasen y vean, damas y caballeros, no se pierdan las maravillas del circo del ojo. El prodigio que da sombra a los albores del mundo. Dicen que es tan antiguo como el odio que le robó las alas al ángel caído, que el ojo estuvo en el árbol la mañana que Adán recibió la manzana y que ya miraba cuando las plagas de Egipto cruzaron el Nilo. ¿Qué dice que es su negocio? Un circo. Pero ¿qué hay dentro? Un ojo. Igual no ha visto el cartel, o a lo mejor no me escucha bien. Para hablar tanto no es que se explique mucho. El ojo se explica solo, señora de gran collar, nada más tiene que entrar. ¿Ve la cortina negra? Da un poquito de miedo. El miedo es la antesala a la recompensa y la ventana que se abre al placer. No lo piense más, señora del collar, le aguarda un mundo al alcance de muy pocos.” (El Circo del Ojo)

Precio: 15€

Oferta especial 9€ firmado por el autor. Pídelo en el siguiente correo: jesusmariadeval@gmail.com

eBook (1,99€): epub, Kindle Amazon (mobi)